Dinero (2011) Sala Heineken. Madrid

3/11/2011 11:33:00 a. m. Publicado por David Gallardo

Lugar: Sala Heineken. Madrid
Fecha: 10 marzo 2011
Asistencia: 300 personas
Artistas Invitados: Ovni
Precio: 14 euros
Músicos: Sean Martínez (voz y guitarra), Rubi Giménez (bajista) y Ekain Elorza (baterista)



Setlist: Si, Qué Más Da, El Momento Perfecto, Utópicos Anónimos, El Fin Del Mundo, Lo Mismo, La Pared, Duelo de Titanes, En Invierno, Tal Vez, Vaya Panorama, Mentiras, Trastorno Bipolar, Ahora, Saboreal






No importa cuan largo sea el invierno, al final siempre llega la primavera. El problema surge cuando no has hecho caso en absoluto a las recomendaciones de Dinero y no te has dedicado a descansar en invierno. Es más, has pasado los últimos meses haciendo el cafre. Peleas, taxis, chicas, chicos, navajazos, palabras más palabras menos, discusiones, Castellana arriba, Castellana abajo, Garaje Sónico, Honky Tonk, Moby Dick, Disco Pub, El Refugio, El Alba, La Troje, Anubis, Painting the Monkey y Desigual. Al final todo acaba con la policía sacándote a gritos del aseo de señoritas del Antolins una madrugada cualquiera. Pues no, no descansaré en invierno.

A todo trapo llegamos a la Sala Heineken pensando que ya es tarde pero resulta que no es para tanto. Mucha gente no hay, lo cual es una comodidad para el respetable pero un marrón para los que tocan. Incluso frío hace. Reina en el lugar ese miedo a acercarse al escenario, con todo el mundo colocado por los alrededores de la barra, como en un baile de instituto en el que las chicas esperan que sean los chicos quienes den el primer paso. Vale pues vamos a jugar a la botella.

Se apagan las luces y la maraña es descomunal. Ruido, pitidos, acoples, nervios, desconcierto, pero el bajista da cabezazos al aire como si le fuera la vida en ello. Pasan un par de minutos y todo se reconduce. Dinero conciben sus conciertos sus conciertos como un combate en el que impera el 'y tu más', desprendiendo desde el escenario una energía inasumible para un público desubicado de primeras que apenas se atreve a menear ligeramente la cabeza y mover tímidamente los pies.

Es lo que pasa siempre con los tríos. La necesidad de demostrar que entre los tres pueden darte tan duro como la Kelly Family les lleva siempre a poner los vúmetros al límite. Dios les bendiga. Garganta profunda nos cuenta que cuando grabaron su primer disco Sean aseguraba que la compañía les comparaba con Franz Ferdinand, pero lo cierto es que su rollo está en algún lugar intermedio entre Police y Foo Fighters. Power pop con tintes garajeros. Siempre quise escribir esto, signifique lo que signifique.

Poco a poco el lugar se va caldeando inevitablemente, pues los ganchos directos llegan desde el escenario a borbotones, dejando un reguero de cadáveres a su paso cual Atila despiadado. Cadáveres que bailan y ya se atreven a levantar las manos. El personal se ha acercado al escenario como moscas a la miel y se deja golpear. Pero hay que tener cuidado, pues no es Dinero un grupo melifluo precisamente. Tocan su hit, tocan 'En Invierno', nuestro himno, nuestra declaración de intenciones, y ya desde ahí todo es la hostia de sencillo.




Esto ya sí es un concierto, la sensación de estar viendo a unos colegas juguetear en el local de ensayo se ha ido. Lo están petando, cuesta escuchar lo que te comentan al oído. De hecho, desistimos, la comunicación puede esperar. Es un punch tras otro. Un dos un dos un dos, cara, riñón, estómago, pim pam pum, me sangra la ceja. Al final la cosa les está quedando bonita y tanta voluntad desde arriba recoge sus frutos abajo. La pena es que sólo haya un disco y la historia no pueda estirarse más. Caen algunas canciones nuevas aún no grabadas que siguen en la línea ya conocida pero la gente quiere canciones sobre noches sin dormir. Yo personalmente quiero verles en un festival a la luz del día a media tarde y con las gafas de sol. Eso pienso. Tienen una capacidad sorprendente para soliviantar al personal, y eso me pone.

Nos avisan desde el escenario que la fiesta se trasladará después al Costello y mientras tocan discutimos a gritos para hacernos oir. Que sí, que no, que es jueves, que es invierno, que no me jodas, que menudo cuadro, que luego tengo ojeras, que no puedo llegar otra vez con la misma ropa a trabajar. Vale, vamos pero si es en taxi (4 pavos) y exclusivamente para recriminarle al batería que le robara la copa a una amiga hace tiempo en El Refugio. Resulta que el tipo lo asume con deportividad e indisimulado asombro.Incluso nos quiere resarcir pagando una ronda, pero si se puede pagar con tarjeta, qué más da. Lo que pasó después te lo tienes que imaginar. O bueno, casi no.

1 comentarios:

  1. Palo dijo...

    Caldearon el ambiente y eso que era fresquillo en la Heineken, en directo suenan que te cagas y fue muy divertido, me lo pase muy bien, y cumplimos con la misión, copa recuperada!!

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